¡Enhorabuena por este premio a un cortometraje con una estructura dual: por un lado, el retrato de los abuelos; por otro, la búsqueda personal. “Ser e Voltar” es un cortometraje estrenado en 2014, considerado una de las obras más destacadas del cine gallego de ese año.
1. Xacio, ¿podrías describir brevemente qué significa para ti recibir este reconocimiento como director?
Pues me emociona este premio a Ser e Voltar, una pieza que hice con la necesidad de retratar a mis abuelos para tenerlos cuando ya no estuvieran. En aquel momento pensaba que iba a ser una película de poco recorrido, pero fue todo lo contrario: conectó con audiencias y públicos de muchos países. Eso me dio un golpe de realidad, porque uno nunca acaba de valorar lo que tiene en casa, o cómo pueden ver los demás el mundo propio. Y fue también una manera de devolverles amor. Que la pieza reciba reconocimientos tanto tiempo después es maravilloso.
2. Antes de trabajar en este proyecto, ¿te habías acercado profesionalmente al tema del envejecimiento?
Sí, había hecho un corto que tiene que ver con las consecuencias de envejecer, en este caso relacionado con una enfermedad cognitiva y cómo avanzaba en el tiempo y en la vida de una persona, y cómo esto también cambiaba a quienes la acompañaban. Se titula Anacos, y la hice dos años antes de Ser e Voltar. Envejecer también tiene que ver con entender el ciclo de la vida, cómo tu lugar se va moviendo, cómo las nuevas generaciones comienzan a mover más el mundo que la tuya… Todo ese movimiento me interesa entenderlo y confrontarlo en el cine.
3. ¿Qué te impulsó a realizar este cortometraje con personas mayores como protagonistas y desde un punto de vista tan personal?
Lo hice para capturarlos en vídeo para la familia, hacerles un retrato en vídeo, y también para que entendieran a qué me dedico yo. Ellos fueron campesinos toda la vida, y tener un nieto dedicado al cine era algo que no acababan (y acaban) de comprender. Así que la película era también para que entraran en el juego, que entendieran que es divertido, que sintieran lo que pasa por el cuerpo cuando uno actúa. Y cuando los demás ven la película que uno hace. Fue hermoso, porque fruto de Ser e Voltar, vinieron a entrevistarnos a su casa, y quedaron inmortalizados. Entendieron el hermoso viaje que es hacer algo y que los demás lo vean. Hace no mucho, le pregunté a mi abuela qué le gustaría ser si no hubiera sido lo que fue toda la vida. Levantó la cabeza y dijo: actriz.

4. Desde tu experiencia, ¿Qué factores o vivencias crees que contribuyen a la elevada resiliencia y adaptación de las personas mayores que viven en aldeas o pequeños pueblos de Galicia a los cambios asociados al proceso de envejecer?
Son más conscientes de los ciclos de la vida, viven con la muerte, viven con el sacrificio, piensan en los siguientes más que en ellos mismos… Entienden de qué va el juego. En las ciudades tenemos todo muy compartimentado: lo que no nos gusta ni lo vemos, lo alejamos de nuestras vidas. Ellos lo hacen parte del día a día. Y ese vivir con el peso, les hace más conscientes de lo que son y de lo que va a venir. Por eso el juego con la muerte dentro de nuestra pieza: es un tema al que volvemos mucho para saber e imaginar qué va a ser después de ellos.
En el caso de la generación de mis abuelos, también está el tema de que trabajan hasta el final, y no conciben la vida sin el trabajo diario (quizás porque nacieron sin redes de seguridad). Viven sin esperar que los demás hagan por ellos. O mejor: viven sabiendo que los demás, pero los que están cerca, son los que de verdad pueden hacerles seguir.
5. ¿Crees que conocer y vivir en el ámbito rural condiciona positiva y/o negativamente la calidad de vida de las personas mayores? ¿De qué manera?
Creo que en este momento aún es factible vivir siendo persona mayor en el rural: los servicios funcionan, tienes una ambulancia que te lleva a hacer las pruebas que necesites al hospital, etc. Pero ante la concentración de la gente y de servicios en grandes villas, y el movimiento del trabajo hacia las ciudades, hacen más complicado vivir en esas zonas rurales. Yo no soy un idealista de vivir en el rural, creo que hay muchas cosas que juegan en contra cuando vas cumpliendo años, donde el coche se hace imprescindible para todo (acabo de leer en las noticias que se van a cerrar siete escuelas rurales), pero claro que el conocimiento del estilo de vida condiciona positivamente entender este modo de vida, y también el bien que hacen a toda la sociedad que haya gente cuidando y viviendo en otras zonas lejos de las masificaciones.
Pero sí creo que hay que conocer y entender a la gente del rural, su relación con la naturaleza y con el medio ambiente, también a la hora, no ya de contar una película, sino también para legislar. Los condicionantes y la mirada que se tiene desde la ciudad y desde la clase política sobre el rural, sobre el cual legislan y “ordenan”, muchas veces peca de no conocerlo y toma decisiones erradas.
6. ¿Qué requisitos crees que debe cumplir una obra cinematográfica para poder contribuir a cambiar la percepción social sobre las personas mayores, además de entretener?
Lo primero es escapar de los encasillamientos, de los presets, del buenismo, de lo “riquiño”, de la condescendencia. Trabajar personajes o personas con artistas, darles espacio para la fricción y para el conflicto (también con la ética y con los valores). Esto ayudará a introducir una verdad en el filme.
Crear personajes complejos es la primera norma para que nos interesemos por una obra (mucho más, creo, que la peripecia). Cuando encontramos un personaje complejo queremos entenderlo, y en ese entender, nos involucramos más con sus circunstancias y condiciones vitales.

7. ¿Tienes planes para seguir explorando temas similares en futuros trabajos?
Sí que tengo varios proyectos que giran o que tienen como protagonistas a personas mayores, pero mi paternidad me ha llevado a trabajar ahora mismo con proyectos más focalizados en el tema del territorio y de la identidad. Como si necesitara saber quiénes somos, dónde estamos, para poder compartirlo con él.
8. ¿Estás trabajando en otros proyectos que puedas desvelar?
Una de las cosas que tengo marcada en el cuerpo por los veranos con mis abuelos es que el mundo no espera por uno. Así que siempre ando con varios proyectos abiertos en distintas fases. Por ejemplo, estoy terminando un largometraje titulado Después de las ciudades, que es un filme basado en postales escritas desde Santiago de Compostela desde hace más de 100 años. Un filme para entender la ciudad, y para analizar nuestra necesidad de viajar y pisar todos los lugares del mundo. También estoy con un filme sobre la creación del territorio de la infancia, ese lugar mitológico que cada uno construye con omisiones, deformaciones y fábula.
Muchas gracias por compartir tu experiencia y tus reflexiones, Xacio.
Ha sido un placer conversar contigo. ¡Te deseamos mucho éxito en tus futuros proyectos y esperamos seguir viendo cómo sigues generando impacto a través del cine. Gracias!
Recent Comments